|
Historia
El
22 de noviembre de 1574 el piloto portugués al servicio de la Corona
española, Juan Fernández, descubrió
el archipiélago que hoy lleva su nombre. En esta expedición,
el navegante descubrió una ruta más rápida entre
Perú y Chile apartándose más de la cuenta de las
costas continentales. A raíz de estas incursiones es probable que
sea el primer europeo en llegar a Nueva Zelandia y de Australia.
Tras infructuosos
intentos de colonización realizados por Juan Fernández y
luego por los jesuítas, este conjunto de islas se convirtió
durante los siglos XVII y XVIII en refugio de piratas y corsarios que
asolaban las costas de la Indias Occidentales.
En 1643, interesado
en la flora y fauna americana, Mauricio de Nassau envió
una expedición encabezada por Hendrick Browver quien descubrió
el sándalo de Juan Fernández.
En 1704 fondearon
en este territorio insular los navíos corsarios británicos
Cinque Ports y Saint George. El contramaestre de este último,
tras pelear con su capitán fue abandonado en la isla sin más
equipo que una biblia, un cuchillo, un fusil, una libra de pólvora,
algo de tabaco y ropa. Su nombre era Alejandro Selkirk, de nacionalidad
escocesa. Luego de permanecer cuatro años y cuatro meses fue rescatado
por otra expedición corsaria inglesa al mando de Woodes Rogers.
Su historia y diario de vida fue fuente de inspiración para la
gran novela de Daniel Defoe "Las increíbles y sorprendentes
aventuras de Robinson Crusoe"
La
Isla del Tesoro
En 1741, el corsario inglés Lord Jorge Anson, con su escuadra se
dirigió al Pacífico Sur, llegando tiempo después,
con sólo tres naves y una disminuída tripulación
al Archipiélago de Juan Fernández. En esta oportunidad bautizó
a la bahía del poblado como Cumberland (Tierra de la Obstrucción).
Luego de recuperarse se dispuso a atacar a las costas del Pacífico
sin retornar a Cumberland. Investigaciones históricas indican que
uno de los tesoros que se encuentran en los fondos subterráneos
de esta isla podría haber sido enterrado por el mítico corsario
inglés.
Los españoles
decidieron fortificar la isla, fundando en 1750 el actual poblado de San
Juan Bautista, el que se transformó en un presidio. La población
civil, a causa de los desastres naturales y los crímenes cometidos
por los delincuentes y las numerosas rebeliones, emigra al continente
sucediéndose una serie de fundaciones y refundaciones de esta conflictiva
colonia.
Hasta mediados del
siglo XIX las islas fueron coto de caza ilegal e indiscriminada
de lobos marinos por parte de loberos o skinners ingleses,
franceses y estadounidenses. Entre 1788 y 1809, operaron con alrededor
de 74 navíos, exterminando más de 5 millones de ejemplares,
llevando la especie a su casi extinción. Actualmente, y gracias
al proyecto de restauración y preservación de estos mamíferos,
la Conaf, Corporación Nacional Forestal, ha recuperado considerablemente
esta especie que, en un momento, se vió afectada por la mano del
hombre.
La
Guerra de la Independencia
En 1814, tras la derrota de Rancagua en la Guerra de la Independencia,
ilustres patriotas chilenos fueron desterrados a Robinson, militares e
intelectuales, como Manuel Blanco Encalada, Juan y Mariano Egaña,
Manuel de Salas, José Ignacio Carrera Pinto y Luis Ovalle.
Un incendio destruyó sus chozas, e hicieron unas cuevas en el cerro
para mayor seguridad. Actualmente existen siete cuevas con unos cuatro
metros de altura y diez de profundidad, que testimonian sus condiciones
de vida.
Las islas fueron declaradas
oficialmente como territorio chileno en 1819.
La historia de siete
presidios isleños sólo culminó en 1930, con el cierre
del penal agrícola de Selkirk.
Autorizado por el
gobierno chileno, en 1877 se instala el barón suizo Alfredo
de Rodt, militar del emperador Francisco José de Austria, quien
invierte toda su fortuna en la explotación y colonización
definitiva de las islas.Desde entonces una corriente inmigratoria del
más diverso origen constituye la base de su población
actual.
En 1891, el velero
francés Telegrahp naufragó luego de un amotinamiento.
Su único sobreviviente y pasajero, Desiderio Charpentier, de origen
francés, hace de la isla su hogar y conoce a uno de los primeros
colonos el Barón de Rodt, con quien se asocia, en especial en la
explotación de la langosta que logra ser actualmente uno de los
pilares de la economía del archipiélago.
En
1915, durante la Primera Guerra Mundial, fondea en Robinson el
crucero alemán Dresden, último
sobreviviente de la escuadra del célebre Von Spee que había
sido destruída en las islas Malvinas. Tras una larga persecusión
de tres meses, los cruceros ingleses Kent y Glasgow y el transporte armado
Orama lo rodean en Cumberland. La batalla culminó con el hundimiento
del Dresden por su propia tripulación.
A mediados del siglo
XIX se iniciaron los viajes regulares de vapores hacia la isla y, tiempo
después se inicia la extracción de la langosta.
|