Lugar
de gente hospitalaria, palafitos, curantos y el Thrauco, el archipiélago
de Chiloé cautiva al que llega a sus tierras. Deslumbrados
quedaron los conquistadores españoles, luego los misioneros jesuítas
y los diversos grupos de colonos europeos que allí se asentaron.
En la actualidad Chiloé no sólo atrae a turistas sino que
a capitalinos cansados de la contaminación y el stress de Santiago,
la capital de Chile.
La Isla Grande (la segunda más grande de Sudamérica) es
un verdadero lugar de peregrinación de miles de jóvenes
chilenos y extranjeros que llegan especialmente en la temporada de verano
donde el tiempo es cálido y soleado. Chiloé presenta paisajes
espectaculares en armonía de verdes, frío y silencio. Su
original arquitectura donde la madera eleva sus iglesias coloniales, como
las de Achao, Chonchi y Quinchao; sus casas de tejuelas de alerce y los
palafitos, típicas construcciones con pilares sobre el agua, presentan
características únicas. Los ríos, riachuelos, lagos,
lagunas, ensenadas, playas y canales dan vida al espíritu acuático
de los isleños.
 La
artesanía de Chiloé es reconocida por su cestería,
sus chimeneas de piedra y por sus abrigadores tejidos de lana hilada a
mano, muy cotizados por los turistas. Y si de comidas se trata, Chiloé
ofrece una variada cocina presidida por el curanto, cocimiento de mariscos,
pescados, papas y carnes que se hace en un hoyo en la tierra cubierto
de hojas de nalcas. Relevantes también son las ostras de los criaderos
de Caulín, las centollas de Quellón, el licor de oro de
Chonchi, los tradicionales milcaos, chapaleles y la chicha de manzana.
La
capital de Chiloé es Castro, ciudad cuyo puerto es de mucha actividad
y que fue asolada por corsarios europeos en el pasado. Se destaca su bella
catedral anaranjada, su costanera con sus pintorescas embarcaciones y
el concurrido festival costumbrista que se hace cada verano. Cerca de
la ciudad se encuentra el MAM, Museo de arte moderno de Chiloé,
el más austral del mundo de su tipo, con una importante muestra
del arte moderno chileno. Otra localidad importante es la ciudad de Ancud
donde son muy atractivos el fuerte San Antonio, el mirador del cerro Huaihuén
y el museo regional Aurelio Bórquez Canobra donde haya una réplica
de la Goleta Ancud, que tomó posesión del estrecho de Magallanes
en 1843. Chiloé recibe al visitante con calidez y orgullosa
de su pasado y tradiciones.
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