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La Arquitectura de Chiloé: |
Una
de las características más sobresalientes de Chiloé
es su arquitectura, la que se desarrolla tradicionalmente junto al borde
de la costa interior y en las riberas lacustres, alzándose a veces
también por los cerros circundantes. Rara vez surgen poblados mediterráneos
o aparecen solitarias edificaciones de madera en las cumbres de las pequeñas
islas del archipielago. Las iglesias, los fuertes, los puentes, los molinos,
los palafitos y las casas de tejas de alerce son las construcciones típicas
de Chiloé.La madera fue durante siglos el único material de construcción: Chiloé es una cultura de la madera, y sus actuales tendencias arquitectónicas continúan esta tradición. En
casi toda la costa interior se pueden encontrar grandes conchales, vestigios
de los primeros asentamientos humanos de Chiloé. En estas mismas
costas se desperdigan hoy los pueblos y localidades de los chilotes.
La vida junto al mar fue fundamental para los antiguos habitantes y en ella se encuentran las raíces de su arquitectura: Para vivir junto al mar y al huerto el chilote inventó el palafito, característica construcción de Chiloé que es su imagen emblemática en postales, calendarios y souvenirs. El
palafito propone un tipo de vivienda sobre la orilla del mar que se enquista
en la orilla de la tierra, aprovechando las mareas para la entrada y salida
de los botes. En la parte posterior de la casa hay un patio donde se cultivan
plantas y hortalizas, se lava y seca la ropa, se crían aves, etc.
Los palafitos más conocidos son los de la ciudad de Castro. La
mayoría de los otros fueron destruídos en el maremoto-terremoto
de 1960 que hizo descender casi un metro el archipiélago, borrando
numeros playas. Las casas típicas de Chiloé están construídas en madera. Muros y techos de tejas de alerce, puertas, ventanas, escaleras, todo es madera, mañío, pellín, alerce, raulí, coigue, ricas maderas, que hoy escasean y son reemplazadas por otros materiales.
Las casas son amplias y crecen según las necesidades. En la casa chilota se teje la vida familiar, particularmente en sus enormes cocinas donde las familias comparten cuentos y tradiciones, durante los largos meses de lluvia (los chilotes dicen que en su tierra llueve trece meses al año). La
religiosidad de los chilotes es muy grande, los jesuítas participaron
decisivamente en el desarrollo del catolicismo. Las fiestas religiosas
permiten que pequeñas comunidades se vean una vez al año
invadidas por miles de peregrinos que llegan. Son iglesias construídas
y administradas por la comunidad: enormes, algunas y sin relación
con la cantidad de personas del pueblo. Es en la construcción de estas iglesias donde quizás se da en su mayor esplendor y magnificencia nuestro meztizaje cultural. En ellas está la maqueta europea en simbiosis con el mundo indígena y los materiales propios de la isla. |
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