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Por
Bernardo Subercaseaux
EI mismo video clip, la misma señal por
cable, la misma comida rápida, la misma música juvenil en lugares
tan distantes como Katmandú, Belfast y Santiago. Se habla de cultura
estereotipada y de uniformación transnacional de la cultura. Vivimos,
se afirma, desde hace algunas décadas, tanto en América Latina como
en el resto del mundo, un nuevo escenario cultural. Un escenario
en que predominan la " massmediatización" , la internacionalización
y la organización audiovisual de la cultura, un escenario complejo
en que se rompen las viejas demarcaciones culturales (entre lo culto
y lo popular, entre lo nacional y lo extranjero, entre lo tradicional
y lo moderno), un escenario en el que emergen dinámicas de hibridación
de culturas y subculturas que dan lugar a identidades nuevas y múltiples,
sin el apego a las viejas territorialidades nacionales. Y tras todo
ello, el fenómeno de la " globalización".
El
propio concepto de " globalización" , no deja de ser problemático;
pues conlleva la idea de un fenómeno homogéneo que afectaría a todos
los involucrados de la misma manera, un mar compartido en que los
tiburones y las sardinas dejarían de ser tales. Algunos estudiosos
prefieren, en la tradición francesa, el concepto de " mundialización"
, por cuanto apunta mejor a la doble dimensión de integración y
exclusión de la actual fase de desarrollo capitalista. " Mundialización"
supone agentes y hegemonías, mientras la " globalización" insinúa
un proceso que se autorreproduce con una dinámica interna propia,
a la manera de una formación coralífera. En el plano económico -eje
del procesola globalización o mundialización significa incrementar
la Coordinación de la economía por el mercado y reducir la coordinación
de la economía por el Estado (economía que incluye, entre sus productos
más dinámicos, la comunicación, la tecnología y los bienes culturales).
Se
habla mucho de globalización, se trata sin embargo de un fenómeno
complejo, con varias aristas e insuficientemente estudiado y conocido
(incluso por los recaudadores de impuestos de los distintos países).
Cabría
distinguir, aunque sean procesos interconectados, entre la globalización
o mundialización del sector financiero; la globalización de los
modos de vida y modelos de consumo; la globalización de la tecnología
y la ciencia; la mundialización de los mercados, y la globalización
de la percepción de la condición humana. Del desglose anterior se
puede colegir que la globalización conlleva aspectos que operan
estrictamente en el plano económico y social y otros que operan
en el plano simbólico-cultural.
En
el plano económico-social los informes de los organismos internacionales
(Cepal, PNUD, Unicef) suelen ser más bien pesimistas respecto al
escenario social de América Latina en los tiempos de la globalización.
A menudo presentan indicadores alarmantes sobre pobreza y aumento
de la inequidad en la distribución del ingreso, tasas de deserción
escolar y trabajo infantil. Hay, incluso, quienes plantean que la
rreciente integración simbólica y " massmediática" del mundo es
una suerte de placebo adormecedor (circo en vez de pan), para calmar
los efectos de la desintegración económica y social que conlleva
el proceso.
Resulta, sin embargo, riesgoso trasladar mecánicamente el pesimismo
que se da en los temas económico-sociales a los temas de identidad,
imaginario social y consumo cultural en un mundo global..Es verdad
que la globalización en curso acarrea un aumento de la cultura estereotipada
(para algunos dblquote contraculturadblquote ), una pérdida de la
competencia de la Nación y del Estado en el campo cultural o comunicativo
y una disolución de las monidentidades nacio- nales mas perdurables
y tradicionales. Pero también es verdad que, junto a estas dinámicas
homogeneizadoras, hay también dinámicas de heterogeneización y de
aparición de nuevas voces e identidades culturales que, aún cuando
no tengan una proyección nacional, implican un enriquecimiento de
la vida cultural.
Los
casos de vinculación de grupos indígenas, con el movimiento ecologista
y con el ciberespacio (Internet) indican que con la globalización,
en América Latina, están ocurriendo dinámicas nuevas e imprevisibles
que, lejos de significar una pérdida de identidad, pueden potenciar
la misma, sobre todo cuando se trata de grupos que han sido claramente
desmedrados en la constitución de lo nacional, como ha sido en el
pasado el caso de las etnias, de los jóvenes y de las mujeres. Intelectuales
y artistas de provincias perciben en la globalización oportunidades
que nunca les dio el tradicional centralismo de la capital. Coexisten,
por ende, señales de uniformación cultural trasnacional, con señales
de multiculturalismo y pluralismo cultural. Señales que dan razón
a los "apocalípticos" y señales que dan razón a los "integrados".
Hay
estudiosos que, en América Latina han puesto de relieve las dinámicas
de diferenciación y el proceso constante de constitución de nuevas
identidades y voces culturales a que estamos asistiendo (5). Se
afirma que en la trama de la cultura de masas y en la comunicación
actual se juegan, de modo creciente, dimensiones claves del ser
social. Se afirma tambien que la Nación ha experimentado un deterioro
como contenedora de lo social y lo cultural, siendo reemplazada
por equipos deportivos, corrientes musicales o modas de vestirse.
Son aspectos que se hacen evidentes en la "juventud visible" de
nuestros países, en las barras bravas, en los raperos o en la sensibilidad
rock and pop. Se trata, qué duda cabe, de voces e identidades culturales
nuevas, pero cuyo espesor y perdurabilidad pueden ser razonablemente
cuestionadas (no desde un punto de vista de expresividad social
pero sí desde un punto de vista estético). Cabría, en efecto, preguntarse
¿qué significa la constitución de una identidad cultural o de un
"sí mismo" en torno a una moto Yamaha, una casaca de cuero, un estilo
musical o un club de futbol? Se ha señalado que MTV Latina (señal
por cable de video clips musicales con sede en Miami) ha sido más
efectiva a la hora de cumplir el sueño bolivariano de integración
latinoamericana que muchos discursos, foros y tratados internacionales.
(Aplausos para la integración cultural por la vía del mercado y
de la industria cultural). No cabe duda, a partir de ejemplos de
esta índole que, efectivamente por la vía del mercado, (musical,
de teleseries, comunicación eléctronica, canal por cable, etc.),
se están dando fenómenos de integración en las Américas. Cabe sin
embargo preguntarse, si frente a estas nuevas voces culturales o
a estos nuevos "sueños bolivarianos" no estaremos frente a lo que
Baudrillard llamaba "utopías profilácticas", - utopías menguadas,
sin grandeza y algo tristes - como por ejemplo la "utopía" de una
vida sin colesterol.
Por otra parte, frente a estos fenómenos, los intelectuales tradicionales
o los intelectuales críticos y sectores de la Iglesia Católica,
instalados en el muro de los lamentos, apuntan con el dedo "¡eso
no es cultura! ¡es contracultura, son contravalores!".
(5)
Anibal Ford, Néstor García Canclini y Jesús Martín Barbero, entre
otros.
(continúa...)
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