| |
El
Desafío de la Identidad frente a un mundo Globalizado
Primera
parte: 1.- Una mirada a la comunicación en A. Latina
|

Cristián Antoine
Profesor
de Historia y Geografía y Periodista, postgraduado en Cooperación
Cultural Iberoamericana, por la Universidad de Barcelona, España.
Actualmente cursa estudios de doctorado en Ciencias de la Información
en la U.Complutense de Madrid. Ha publicado artículos de su especialidad
en revistas como "Ciencia Política" de la U.de Chile; "Estudios Sociales"
de la Corporación de Promoción Universitaria y "Política y Estrategía"
de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, entre
otras. Autor de "Afganistán, La Guerra Oculta". Académico e investigador
universitario, dirige el Diploma en Gestión Cultural de la Universidad
San Sebastián en Concepción.
|
|
por
Cristián Antoine*
Si
bien la comunicación constituye uno de los factores que sostienen
nuestra realidad socio-cultural, ésta es a la vez profundamente
condicionada por esa misma realidad. América Latina todavía evidencia
algunas de esas contradicciones que ya, de tanto tiempo asumidas
por nuestra estructura, bien a constituirse en elementos definitorios
de nuestra condición histórica.
Más de 150 millones de personas permanecen desligadas de todas las
corrientes de información y comunicación del continente, así pues,
a nuestros endémicos desequilibrios sociales, debemos sumar también
un abismo agrandado en el acceso a las fuentes de información y
al mensaje conformador de la realidad que entregan los medios. Otros
signos preocupantes son los recurrentes mensajes disolventes que
suelen entregar nuestros medios, hay quienes ven en ellos un estímulo
al consumismo y a la disgregación social.
La Iglesia ha denunciado además "la comercialización abusiva de
los medios que propicia la explotación de las pasiones, el refuerzo
del machismo, la violencia, y el sexo con fines consumistas, que
constituyen una flagrante violación de la dignidad humana y particularmente
de los valores familiares". (DP:1069)
Igualmente preocupante son las tendencias a establecer controles
cuasi monopólicos en la propiedad de los medios, toda vez que una
de las tendencias más sintomáticas de nuestra época es la tendencia
a la concentración , a través de fusiones, holdings y alianzas estratégicas
entre compañías diferentes dedicas al ámbito de la comunicación
en un sentido amplio. Tampoco son extrañas aún entre nosotros, las
tendencias a la manipulación que ejercen ciertos poderes políticos
públicos, que reconocen en esta actitud, una orientación negativa
de lo que verdaderamente debe ser entendida como una democracia
centrada en los medios de comunicación.
Por último, en este breve descriptorio de la realidad que nos afecta
como latinoamericanos expuestos a los contenidos de los medios,
habría que mencionar los efectos que una programación, predominantemente
extranjera en los medios electrónicos, al no ser balanceada, estaría
produciendo una transculturización no participativa, es decir, provocando
una crisis en nuestros valores autóctonos y un resquebrajamiento
de la identidad cultural. Volveremos más adelante sobre esta idea.
Así,
nuestra versión local de la "sociedad de la información" de la que
nos hablan los sociólogos y tecnócratas no se condice mucho con
las líneas gruesas que dibujan ese horizonte societal hacia el cual
nos estaríamos moviendo. Así, por ejemplo, se afirma que uno de
sus logros es un rápido acceso a una comunicación barata y abundante,
lo que estimularía una mayor participación en el desarrollo social
gracias a una percepción más clara de la realidad y sus problemas.
Lo anterior sería además un acicate a una interacción equilibrada
y pluralista en el ámbito cultural.
Lo seguro es que para América Latina, las tendencias siguen hablando
de un acceso a la comunicación desequilibrado y desigual local,
nacional e internacionalmente hablando, una concentración de la
información en las zonas urbanas y, un predominio de modelos foráneos
que no guardan relación con los estadios de desarrollos nacionales.
Y son esas mismas naciones las que hacen descansar en sus sistemas
nacionales de comunicación e información las posibilidades de contribuir
positivamente a los esfuerzos integracionistas.
Sigue
|