JUEGOS
DE LUZ Y SOMBRA
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Tú que
separas y que atraes en giro mudable como el mar sin centelleo, Rainer María Rilke Desde el interior, una mirada absorta cruza el umbral de la ventana. Afuera las ramas desnudas comunican reflejos del paisaje. Naturaleza que recuerda el frescor de aquellas largas tardes en zonas septentrionales; a la espera de un sigiloso copo de nieve o al cautiverio de un rayo de luz que produce placer en el rostro entumecido. Entonces Patricia Nieto, toma su mirada nuevamente al interior, donde prepara el vetusto cobre para la calcografía. En ésta reaparece, diáfana y sensible la naturaleza. Los blancos integramente trabajados traman la estampa en centenares de agujas que destellan en una variedad de matices. Cuando la luz merma y los días se oscurecen más temprano, la artista se recoge en impresiones de interiores de íntima atmósfera. Su
obra, por momentos, trasciende formas enigmáticas que junto a la
luz tenue captada por ella, disuelven los cuerpos, fundiéndolos
con el espacio, creando así en un resuelto claroscuro, remotas
escenas de un ambiente místico. Se
cerró el sol
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