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LA SOCIEDAD SECULAR Y EL ANIMO DE PERPETUACION continuación

El origen y arquetipo de la serie de gobernadores de Chile estuvo, seguramente, en la que adornaba el salón de los retratos del palacio de Lima, donde se encontraban en 1817 no menos de cuarenta y tres telas de virreyes. Y, a su vez, no cabe duda de que éstas derivaban de las de figuras reales que colgaban de los muros de varios de los alcázares españoles.

El valor formativo político de tales colecciones parece innegable. La continuidad través de los años, la variedad de los hombres quienes se confiaba una misma delicada tarea, la persona invisible pero real del monarca, latente en sus delegados, ¿no serían hechos y lecciones aprendidas por los notables santiaguinos al pasear sus miradas por los salones del palacio? ¿Los retratados por Gil de Castro no adquirirán una oscura conciencia de corresponderles la sucesión de aquellas figuras que pendían, o habían pendido de las murallas de la misma casa que, desde 1817, era habitada por O'Higgins?

El regreso a su patria de José Gil de Castro interrumpió la serie pictórica de los mandatarios, Dejando un vacío dificil de llenar.

Continuador, en cierto sentido, de Gil de Castro fue el francés Raymundo Monvoisin, llegado en 1843, retratista hábil del patriciado chileno. Pintó una gran figura de aparato, es decir típica de interior con muebles y cortinajes, del presidente Bulnes (1841-185l), alrededor del cual parecen girar, como estrellas, muchos de los miembros de la aristocracia gobernante y sus esposas. Pero en Monvoisin hay mayor empeño estético, mayor adulación al modelo y, quizás, menos preocupación por la verdad. tiempos ya no son aquellos ásperos y duros de la emancipación. Y las ideas ya no son las mismas. FIN