Benmayor
ha sido por largo tiempo seguidor y a la vez campeón de la supremacía
de las cualidades expresivas puras, por sobre el discurso ideológico
representado por otros artistas de su generación y de anteriores.
Uno observa en sus telas y dibujos muchas referencias a lo banal y a lo
cotidiano junto con signos encriptados y símbolos. En
su arte, Benmayor alterna entre el uso de un bocabulario hermético
y altamente personal, con imágenes que acuñan el diario vivir.
En algunas de sus más recientes telas la realidad urbana constituye
el corazón del asunto. Se puede ver en sus obras grandes edificios
tipo rascacielos, pero que son incapaces de albergar habitantes, dominando
el paisaje. Trabajos que nos recuerdan por momentos los temas urbanos del
argentino Antonio Seguí, en sus pinturas tipo cartoon, donde arroja
una mirada irónica sobre las ciudades y sus habitantes urbanos.
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