LA ARTISTA

Vicky Larraín escoge la búsqueda...... el encontrar algo propio que decir... Su primer intento esta caracterizado por esa emociónalidad que la llevara a graficar aquello que del entorno le conmueve como también a darle prioridad a su intuición artística mas que a estructuras determinadas.

Primeras experiencias en Chile La Coreógrafa Carmen Beuchat la selecciona para ese su primer personaje. Una figura extraída del jardín de las Delicias de Jerónimos Bosh. La mujer del cuadro equilibra una manzana entre las piernas. Y Vicky Larraín toma posesion de esa sensualidad dibujada, danzándola sin temor.

Sin embargo, cualquier intento de abertura a una propuesta faunesca es cercenado en nuestro país, un país en busca de formas estructuradas y seguras.

Es por esto, que la encontramos en Paris en 1968 en el medio de los sucesos de mayo, realizando sus primeras improvisaciones y es así como en el anfiteatro de la Escuela de Derecho, después que Sartre conversa con los estudiantes, la vemos vestida de negro, danzando por la utopía estudiantil, de la cual se hace parte. En esas sus primeras incursiones en el acto danzario, se moverá lento, el torso arqueado, la piel abierta a la piel, el moverse a través del instinto de una atmósfera no aprendida, sino creada en el mismo instante de la fuerza vital que la lleva a liberar una suerte de sensualidad mística. Su primera etapa, se caracteriza por un deslizarse a través de la sinuosidad centrada en la espiral de su propio eje, espiral e interrumpida por quiebres que la lanzan a la periferia.

Junto a ella recorremos en pleno invierno parisino las calles de Víctor Hugo, de Balzac y cruzaremos el río Sena, por aquel puente donde los hijos de la precursora de la danza moderna Isadora Duncan encuentran la muerte. Nos detenemos y miramos las aguas seguir su cauce hacia el mar.
En la Solex, su motocicleta corre a menor velocidad de lo que ella quisiera y el viento frío la hará bajarse en algún café de la calle Montmartre, para sorber el chocolate caliente. mientras escucha las canciones de Jacques Brel. Seguirá internándose por esos laberintos de calles antiguas, guiada por la belleza del diseño arquitectónico, guiada por cada piedra, por aquella esquina que dice tanto si la recorres, por el ser que camina solo bajo la lluvia.

En la Rue de L"Opera, se baja para entrar a las clases de danza indu, de danza contemporánea y su profesor Víctor Epshaw comenta: Esa es mi alumna. Pero un día se va a matar, de tanta ansiedad en el hacer.

En 11 de mayo del 68 ella marcha junto a todos los estudiantes y siente va sintiendo la frase: La imaginación al poder.

No sabemos si atribuir las cosas que le han acontecido durante su carrera y experiencia artística al destino. Pero todo indica que este desea dejarla sola, enfrentada a sus propias inquietudes y para ser fieles a la relatividad de las circunstancias, tampoco sabemos si es ella misma quien provoca de forma inconsciente, los hechos que le van sucediendo. Cuando es contratada por la Compañía de Epshaw y ensaya una primera coreografía en uno de los estudios de la televisión francesa, se hiere malamente los pies, con lo que podría ser, el único clavo que le penetra hasta el hueso manchando de rojo todo lo blanco. Reposo por un mes y la vida la reemplaza.

Al tiempo, se encuentra con la galería Raymond Duncan hermano de Isadora y danza junto a los seguidores de la bailarina. Vuelve a Chile y se presenta en la casa de la Luna Azul, danza sin música, aquel silencio, que nadie escucha. Y como se le ocurre danzar el silencio? Y como tanta ondulación en el movimiento y donde vemos las piernas lanzadas al aire? El comentario social.

Es que sin saberlo a comenzado a danzar el concepto, mas que los pasos.

Dos meses después y debido a la fuerza de la búsqueda, estará sentada en una pequeña galería de San Francisco escuchando una conferencia de Kyra Nijinsky hija del famoso bailarín Vaslaw Nijinsky.

En 1969, entra a la Escuela que le grafica la necesidad artística. La Escuela de Alwin Nikolais, en Nueva York.

Allí estudia Improvisación y Composición Coreográfica y son estas clases de Improvisación, las que le dan la posibilidad de encontrar un estilo propio.
Después de clases y con el aire fresco de la primavera neoyorquina, se mezcla en cualquier marcha en contra de la guerra de Vietnam. Tiene 17 años.
En 1971 de vuelta a Chile, no puede dejar de ser parte de esa utopía que quiere cambiar el mundo.

Y marchara también por la Alameda para decir No a la Guerra civil, mientras danza los diversos espacios que entonces se abrieron para la cultura.

Después de los sucesos de 1973, vuelve a Nueva York, donde formara parte de la compañía de Nikolais. No quiero verte a ti, dice el maestro, quiero ver el espacio que diseñas. Y eso tratara de hacer en la temporada que la Compañía presenta en el Lincoln Center. Pero sobretodo la ciudad la influencia por la constante renovación que para el Arte se plantean artistas de diversas expresiones.

Paralelamente va creando Performances por los refugiados chilenos, y el Madison Square Garden, abrirá sus puertas para ver la adaptación que hace de "La Cantata Santa Maria de Iquique", acompañada de 40 actores interpretes del Open Theater. En 1975 viaja a Brasil, donde forma el Grupo Experimental de Danza- Teatro.
En 1977 vuelve a Nueva York, donde obtiene la Beca Ceta. En 1980 es invitada por el gobierno francés para investigar el estilo coreográfico de las Escuelas de danza. Luego en Suiza, la veremos impartiendo talleres de composición coreográfica en La Universidad del Estado de Zurich.

Allí tiene la oportunidad de ver a la Compañía de Lindsay Kemp y la obra Flowers basada en la literatura de Genet. Conmovida por la maestría de la puesta en escena habla con el director, quien después de verla en una audición, la invita a formar parte de su grupo. Viajara con la Compañía a Venecia y el ruido tranquilo de las aguas, le hará sentarse por largo tiempo, para ver el sol desaparecer.

Paris y el Teatro de la Ville, el gran Teatro de Valencia en España y los colores en negro y rojo de los cuadros de Goya.

Pero Vicky Larraín sigue soñando con expresar aquello que la obsesiona, el contraste de su ser interno con el interno. Deja la Compañía de Lindsay en 1981 y vuelve a Zurich para presentarse ya con un trabajo delineado en texto y coreografía por ella. El Teatro del Stadt de Zurich, recibe la impronta de su inquietud.

En 1982 vuelve a Chile y es parte activa del trabajo cultural, político que se realiza en el Centro Cultural Mapocho, en Santiago.

Debido al esfuerzo propio y al reconocimiento de algunas personas logra realizar proyectos que le entregan una sensación de continuidad a través de lo efímero.