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Rodolfo Opazo Oleo sobre tela 150 x 150 cms |
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Sorpresa, imprevisto, sobrecogida ( en griego"epilambaneim") es la singuralidad que entrega el ataque epiléptico, y su repetición a lo largo del tienipo configura, junto a otr@s hallazgo, Sorpresa, imprevisto y descartes, al paciente epiléptico Descarga hipersincrónica de un grupo de células neuronales que se reitera en el tiempo, sería lo que la neurología moderna establece para explicar éste diagnóstico. Así se entiende que sea abrupta y sorpresivo una simetría que de ese modo interrumpa la sucesión del vivir en su armonía al cuerpo y la mente. Pero la epilepsia no se restringe a una pura mecánica del soma, sino que abarca desde el aura a las crisis psicomotoras, fenómenos variados de una exquisita psicopatología donde se imbrican tanto estas dos místicas como alteraciones de la vivencia del tiempo. Así mismo el estar expuesto permanentemente a padecer una crisis que clausura la conciencia se ofrece como una experiencia de muerte y resurrección Alteraciones parciales de la mente que escarba en sus fronteras y en las profundidades que la genera. Del espasmo al delirio, siempre la discontinuidad, el desorden las simetrías morbosas. En el cuadro de Rodolfo Opazo, hay volúmenes atravesados por dentro, por fuera en sus contornos por agujas quebradas en rojo sobre amarillos plácidos, planos y limitados. Cuerpo y rayo: instante El vientre, boca labio hace de la nube, baño Así en la regularidad estática del tiempo, interrupción mística Elocuencia celestial de lo erótico y santo. Diálogo de deseo y ley. Y en su cuerpo de mujer todo esto combinado con geometría circundantes
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