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MAV Canal Cultural y el Archivo Fotográfico de la Universidad de Chile |
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Desde la primeras décadas del siglo, se había construído buques, que combinaban las velas con la energía que provenía de calderas. El desarrollo de los motores a vapor significó un cambio importante en la ingeniería naval. Con el perfeccionamiento de la hélice, los barcos se independizaron para siempre, del capricho de los vientos. La Esmeralda pertenecía a la transición entre ambos sistemas de propulsión. Por su parte el Huascar, era un barco de casco de acero blindado, de perfil mínimo, que poseía una torreta con 2 potentes cañones y tenía un espolón diseñado a destruir el casco de las embarcaciones de madera.
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Combate Naval de Iquique |
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Al amanecer del 21 de mayo desde la Covadonga se avistaron los humos de las naves peruanas. Condell informó de inmediato a Prat. Este se preocupó de que los hombres estuvieran alimentados. Preguntando a Condell. ¡A almorzado la gente! Viendo la desigualdad de las fuerzas, Prat se dirigió a la tripulación pronunciando la histórica arenga: "¡Muchachos: la contienda es desigual! Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que esta no sea la ocasión de hacerlo. Mientras yo viva esa bandera flameará en su lugar y si muero mis oficiales sabrán cumplir con su deber." Batiendo la gorra en el aire gritó: "¡Viva Chile!". A lo que la tripulación respondió "¡Viva!"
La Esmeralda soportó el cañoneo que venía desde el Huascar y el fuego de fusilería que provenía de la costa. A pesar de la bajas producidas y de haber sido perforada por varios proyectiles, que habían causado gran mortandad, mantenía su fuego.
Al ver acercarse el acorazado, Prat hizo realidad su tesis de estudiante, que decía que el abordaje era la única forma de enfrentar un blindado en esas cirscuntancias. Su grito de: "¡Al abordaje muchachos!" se perdió en medio del ruido ensordecedor de la batalla. Empuñando su revólver en la mano izquierda y la espada en la derecha, Prat saltó desde la Esmeralda a la proa del Húascar, seguido solo por el sargento Juan de Dios Aldea que se encontraba cerca de él. Un silencio de sepulcro invadió la rada de Iquique, enmudeciendo a los participantes de la batalla. La vieja corbeta se había hundido con la bandera al tope y con su cargamento de héroes desparramados en cubierta. Los sobreviviente que flotaban en el agua fueron recogidos por Grau en el Huascar, que les proveyó de vestimenta y comida. La Esmeralda perdió en combate 145 de un total de 199 hombres.
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